MundoNacionales

Volver al corazón donde la Cruz se transforma en vida

Semana Santa 2026

La Cuaresma no es solo un tiempo en el calendario, es una invitación urgente a mirar
hacia dentro, a detener el ruido del mundo y escuchar la voz de Dios que susurra en lo
profundo de nuestro corazón.

En medio de nuestras rutinas, preocupaciones y distracciones, talvez hemos olvidado lo
esencial: amar, para perdonar y reconciliar, entregar para servir. Nos hemos
acostumbrado a vivir deprisa, a veces indiferentes al dolor ajeno, cerrando los ojos ante
la necesidad del hermano. Pero hoy y como siempre, Cristo nos llama nuevamente.

Nos llama como hizo con sus discípulos, como levantó a los caídos, como abrazó a los
rechazados. Nos invita a dejar atrás el egoísmo y revestirnos de compasión; a
transformar la crítica en comprensión, el rencor en perdón, la indiferencia en
solidaridad.

La cruz no es solo símbolo de sufrimiento, sino de amor entregado hasta el extremo. Y
en ella encontramos el espejo donde se refleja nuestra vida, que a ejemplo del mismo
Cristo talvez pudiéramos amar sin límite entregándonos al Servicio social dando lo
mejor de sí a favor de aquellos que más necesitan y generando en la cotidianidad una
convivencia armoniosa y pacífica.

Este tiempo Santo es una oportunidad para renacer. No basta con ayunar de alimentos si
seguimos alimentando el orgullo, la vanidad, la envidia, el egoísmo, la codicia, el
irrespeto y la maldad. No basta con orar con los labios si el corazón está lejos. No basta
con asistir a celebraciones si nuestras acciones no reflejan el Evangelio.

Hoy es el momento.
Momento de reconciliarse consigo mismo para poder hacerlo con los demás, de tender
la mano, de volver a empezar.
Momento de comenzar a practicar los Valores Cristianos, entre ellos la humildad, la
sencillez, la paciencia, la generosidad y la fe viva.

Que esta Cuaresma no pase sin dejar huella en cada persona.
Que al llegar la conmemoración y celebración de la Pascua de resurrección no solo
celebremos la Resurrección de Cristo,
sino también la transformación de nuestro propio Corazón, de nuestro propio Ser.

María Luisa Polanco MA.

Fuente
María Luisa Polanco

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *