¿Qué riesgos enfrenta Lula?

Los analistas consultados coincidieron en que esperan una reunión sin sobresaltos, pero recordaron el caso del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, como ejemplo de que no siempre todo sale de acuerdo a lo planeado, ya ese encuentro en el Despacho Oval terminó a los gritos frente a las cámaras.

“Trump es muy inestable, algo errático en sus decisiones, nadie puede decir con seguridad lo que va a pasar”, dijo Santoro. “Las relaciones son cordiales, pero siempre es un riesgo, si es que Trump decide usar esta ocasión para convertir a Brasil en una especie de ejemplo de lo que puede pasar cuando un país tiene posiciones distintas a las de Estados Unidos”, comentó.

Sobre la relación de Trump con los Bolsonaro, Santoro dijo que los líderes de la oposición brasileña han conseguido “una conexión personal” con Trump, pero destacó que no fue de relevancia en el impasse comercial de hae unos meses. “Al final del día, Lula arregló las cosas con Trump”, recordó.

En tanto, Guimarães apuntó que la tensa reunión con Zelensky “fue negativa” para la imagen de Trump y no cree que algo similar pase con Lula. “El riesgo es que coloque sobre la mesa un tema imposible, que lo ponga contra la pared y que termine la reunión sin resultados”, dijo. De todos modos, dijo que el presidente estadounidense, que también sufre un descenso de popularidad, quiere también proyectar una imagen positiva. “Es más probable que tengan un punto en común, para que Trump venda eso como una victoria en política externa”.

Lula quiere sacudirse de dos derrotas

La reunión en Washington también puede servir para que Lula dé vuelta a la página tras sufrir dos derrotas en el Congreso en una semana. Primero, senadores rechazaron a un candidato del presidente para el Supremo Federal Tribunal, la primera vez que sucede en más de un siglo. Al día siguiente, las cámaras del Legislativo anularon un veto presidencial a una ley que puede permitir la reducción de las condenas de cárcel de todos los implicados en el intento golpista de enero de 2023, lo que beneficiaría a Jair Bolsonaro (sentenciado a 27 años).

La debilidad del oficialismo muestra lo difícil que será el debate del proyecto de ley enviado por el Gobierno para reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, una demanda histórica de sindicatos y sectores populares que Lula transformó en una de sus principales banderas con miras a octubre.

Santoro dijo que aunque la política exterior no suela tener mucha influencia en el debate doméstico con miras a las elecciones, el escenario no es el habitual. “La política exterior, sobre todo las relaciones con Estados Unidos, van a tener un rol más fuerte en la campaña”, comentó.

El analista apuntó que Lula ha adoptado un leve giro en su enfoque diplomático. “El acuerdo Mercosur-UE o las negociaciones para poner fin a los aranceles y sanciones muestran una política exterior más pragmática, en contraste con una más ideológica del comienzo de su mandato, enfocada en el sur global y los intentos de mediación en Ucrania y Medio Oriente”, apuntó.

Por su parte, Guimarães sostuvo que si bien la política exterior no tiene tanta gravitancia como para “recomponer fuerzas” del oficialismo, señaló que en caso de que la reunión con Trump sea exitosa conseguirá quitarle un arma a sus críticos. “Podrá sacarlo de la agenda negativa del legislativo y lograr que no sea una fuente de ataques”, comentó.