Menos de dos meses después de evitar un «cierre» de sus servicios públicos por falta de una nueva ley de presupuesto, Estados Unidos se acerca otra vez a un impasse: el Congreso tiene una semana para alcanzar un acuerdo y evitar la parálisis de la administración federal.
Ninguna de las cámaras del Congreso -ni el Senado controlado por los demócratas, ni la Cámara de Representantes en manos republicanas-, ha logrado adoptar una ley presupuestaria, cuando la actual expira en la noche del viernes 17 al sábado 18 de noviembre.
Sin acuerdo, la mayor economía mundial verá a 1.5 millones de funcionarios públicos en desempleo técnico por impago de salarios, el tráfico aéreo se verá perturbado, y los visitantes de parques nacionales no podrán acceder a estos sitios.
El fantasma de un «shutdown«, como se conoce en Estados Unidos a esta parálisis presupuestal, vuelve a acechar.
