Admiradores despiden a Flaco, el búho que sobrevolaba la ciudad de Nueva York

Decenas de tristes admiradores de Flaco, un búho real euroasiático, se reunieron el domingo en la ciudad de Nueva York para despedirse de la querida ave que se convirtió en una inspiración y alegría para muchas personas mientras volaba sobre Manhattan después de que alguien lo dejó escapar de su recinto en el zoológico.

El acto conmemorativo del domingo incluyó discursos, canciones y poemas, y se llevó a cabo a un costado de lo que los organizadores dijeron que era el roble favorito de Flaco en Central Park.

Su muerte fue un desgarrador final para los observadores de aves que documentaban sus movimientos diarios y para los numerosos admiradores que lo seguían en las fotografías y videos que se publicaban del majestuoso búho con una envergadura de más de 180 centímetros (casi 6 pies) posado sobre ramas de árboles, cercas, escaleras de incendios y torres de agua, así como sus horas de ululato.

«Con toda estos momentos complicados en todo el mundo, esta ave realmente se convirtió en un símbolo de esperanza y nos unió a muchos», dijo Breanne Delgado en la reunión.

David Lei, un ávido observador de aves de la ciudad, dijo que era difícil expresar con palabras la pérdida de Flaco. Señaló que el búho se enfrentó al mismo destino de muchas otras aves en Manhattan: chocar contra las engañosas ventanas de los rascacielos.

Los presentes en la ceremonia también exigieron nuevas leyes con el objetivo de evitar que las aves choquen contra edificios y frenar el uso de veneno para ratas que las aves más grandes pueden ingerir al comer a sus presas. También se llevan a cabo labores para poner una estatua de Flaco en Central Park.

Una persona que traspasó una cerca de baja altura liberó a Flaco de su jaula en el zoológico de Central Park hace poco más de un año. El búho había llegado al zoológico hace 13 años siendo un polluelo.

En un principio, a los funcionarios del zoológico y a sus admiradores les preocupó la supervivencia del animal, pero Flaco no tardó en demostrar su aptitud para cazar ratas y otras presas. El zoológico suspendió posteriormente los esfuerzos para capturarlo después de varios intentos fallidos.

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